El Molino es un café-concert entre los más reconocidos en Europa durante gran parte del siglo XIX y XX y el más popular entre los teatros del Paralelo. Con sus características aspas rojas en la fachada era considerado un sitio de transgresión, con la capacidad de crear su propia jerga, doble sentido y con el poder de eludir la censura sin importar la época.
Se abrió al público en 1891 bajo el nombre de «Pajarera Catalana» y en 1910 se lo bautizó el «Petit Moulin Rouge». Por la llegada de Franco al poder y su dictadura en 1939 se encargó de ponerle un nombre español y sacar la palabra «rojo» por las connotaciones políticas, y desde entonces se lo ha llamado El Molino.
La compañía Ocio Puro y la empresa Elvira Vázquez solicitaron una remodelación y hasta ahora el Molino funciona como un music-hall donde sus actos se pueden ver mientras se toma una copa de vino o se disfruta de una buena comida preparada por algún reconocido chef.
Todas las semanas se llevan a cabo espectáculos musicales, teatro, flamenco, cabaret burlesque y music hall, con actuaciones dirigidas por Josep María Portavella, un ex miembro de la Chanclettes.




